La muerte del dinero físico, el fin de nuestra libertad.

La digitalización del dinero está creciendo a pasos agigantados en los últimos años, conocemos sus ventajas: reducción del dinero negro, seguridad, comodidad... Pero, es todo tan bonito como nos lo pintan? Estad alerta, porque podría no serlo.
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El dinero digital: beneficios y tendencia.

Vivimos en una sociedad en la que cada día es más común pagar con tarjeta en cualquier tipo de negocio y cualquier tipo de cantidad, por pequeña que sea. Existen multitud de formas para poder pagar hoy en día con dinero virtual en lugar de con dinero físico, como son las tradicionales tarjetas, Paypal, u otros más modernos como puede ser el Bizum. El mayor crecimiento de esta tendencia se halla entre los más jóvenes. Éstos asocian el pagar con dinero digital a las nuevas tecnologías, la seguridad, o a la comodidad entre otros factores.

En el siguiente gráfico podemos ver esta tendencia en España, y como vamos cada vez hacia un mundo de dinero casi exclusivamente digital, donde 3 de cada 4 españoles ya prefiere pagar con dinero digital.

Si uno busca por Internet sobre el dinero digital, en la gran mayoría de los casos podrá leer artículos y comentarios sobre los beneficios y las comodidades que aporta pagar con tarjeta o directamente con el móvil, incluso suelen recalcar la seguridad que aportan estos métodos, ya que no te pueden robar, y en caso de fraude el seguro de la tarjeta te devuelve el dinero en la mayoría de los casos, una vez denuncias los hechos en la Policía.

Además, como podemos ver en el gráfico a continuación, debido a esta dinámica social, no solo el número de operaciones realizadas en cajeros automáticos se ha reducido, sino que el mismo número de cajeros está cayendo en picado desde 2008. En muchos pequeños pueblos de España ya no hay ni un solo cajero, imposibilitando a sus habitantes acceder a dinero físico de ninguna forma.

Lo que nadie nos cuenta sobre el dinero digital.

En primer lugar, tenemos los negocios, especialmente los pequeños negocios, como pueden ser restaurantes o pequeñas tiendas de barrio, sufren costes elevados por parte de los bancos para poder cobrar con datáfono, al mismo tiempo que deben de pagar una comisión a Visa o MasterCard por dicha transacción. Esto repercute directamente en sus beneficios y en su rentabilidad a corto y medio plazo. En el último año se han encarecido notablemente estos costes, lo que ha llevado a muchos comercios a no aceptar el pago con tarjetas en sus establecimientos.

Sin embargo, el mayor peligro latente del dinero digital es la pérdida de libertad para el ciudadano. Recordemos que cada vez que usamos la tarjeta o un medio de pago digital, nuestro movimiento queda registrado. Imaginemos por un momento que desaparece el dinero en efectivo y pasamos a un mundo 100% digital. Llegados a este punto toda nuestra vida estaría registrada en un ordenador, cualquier cosa que hacemos se convertirá en un dato, bien para una empresa que quiera hacer una campaña de Marketing, o bien para un Gobierno que quiere controlar a sus ciudadanos. Se podría averiguar el día a día de una persona, sus gustos, sus preferencias a la hora de comprar, los lugares en los que compra, e infinidad de otros datos y características de su vida personal y privada.

¿Se podría llegar a perder el control de nuestro dinero?

Vaya por delante que lo que vamos a exponer en este apartado son supuestos hipotéticos, no estamos diciendo que vayan a suceder, pero viendo la sed de poder que destilan nuestros políticos, así como la ruinosa gestión del dinero público que venimos observando desde hace ya muchos años, es mejor ponerse en la peor de las situaciones y estar preparados para cualquier cosa.

Así pues, una vez el dinero sea 100% digital, podríamos perder nuestro poder sobre él. ¿A qué nos referimos sobre perder el control sobre el dinero? Nos referimos a que una vez que el dinero sea digital, los bancos o los Gobiernos podrían decidir en que te tienes que gastar el dinero. Se pueden dar infinidad de supuestos como:

  • No se permite gastar más de una cantidad de dinero en restaurantes, en ocio, o en comprar comida, una especie de “corralito” digital, como lo que pasó en Argentina hace algunos años.
  • El Gobierno puede decidir que tenemos muchos ahorros, y que debemos de gastar un porcentaje de los mismos en un tiempo o ese dinero podría caducar, sí, habéis oído bien, el dinero podría caducar! Se podría usar en periodos de inflación como el actual, como mecanismo para reducir los precios, en lugar de subir los tipos de interés, o para estimular la economía en periodos de deflación.
  • Además, se podría obligar a la gente a que solo comprara en unas determinadas horas del día, o que le estuviese prohibido comprar en determinados establecimientos.
  • Estos problemas afectarían también a las empresas que en función de unas determinadas condiciones, impuestas por lo Gobiernos, podrían ver como se les limita el número de clientes que puedan comprar sus productos o servicios.
  • No podemos olvidar que al estar todos los movimientos registrados podrían servir como prueba judicial, por ejemplo, si uno ha ido a hacer la compra, o a comprar tabaco en horario de trabajo, podría ser motivo de despido por parte de la empresa.
  • Se podrían crear nuevos impuestos por “mala conducta” con los que quitarnos dinero de nuestra cuenta.

Cabe recordar, que hoy en día, y a pesar de que se consideran datos confidenciales que los bancos deben de proteger, el Estado accede sistemáticamente a los extractos bancarios de los ciudadanos de este país “de forma anónima y únicamente con fines estadísticos” ya depende de vosotros si os lo queréis creer o no. Lo importante es que, si la digitalización al 100% del dinero ocurre, imaginaros en un mundo donde tengan libre acceso a todos vuestros movimientos.

Existen otros proyectos como el Euro digital, que esta fomentando el Banco Central Europeo (BCE), en el que podríamos tener Euros digitales, una especie de moneda “extra” para realizar pagos con ellas. El BCE se ha apresurado a decir que la idea es que no sustituya al dinero físico, pero podemos pensar que es una señal más de los pasos que están dando no solo Gobiernos, sino instituciones europeas para el control del dinero, y se esa forma poder controlar a sus ciudadanos.

Conclusión

En definitiva, en un mundo en el que solo existiera el dinero digital perderíamos completamente nuestra libertad, no solo financiera, sino individual, ya que estaríamos a merced de bancos, grandes corporaciones o Gobiernos. Es un tema muy importante en el que nadie quiere poner el foco, especialmente los Gobiernos, pero nosotros como Sociedad debemos de despertar y darnos cuenta antes de que sea tarde de que el dinero físico no se puede perder por nada en el mundo.

El Ingeniero de Wall Street

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