Inflación vs Inflación Subyacente

¿Qué es eso de la Inflación Subyacente que no para de escucharse en la televisión? En este artículo te explicamos que es y porqué es tan importante a la hora de prever la duración de un periodo inflacionario.
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Como muchos ya sabréis, la inflación no es más que la subida de los precios de productos y/o servicios durante un tiempo prolongado. La principal desventaja de la inflación es que provoca una pérdida del poder adquisitivo de las personas, ya que tenemos que pagar más para comprar lo mismo. Si queréis saber más sobre la inflación y los motivos principales que nos han llevado a ella, os recomendamos nuestro artículo: “¡A cubierto, que viene la inflación!”.

Una vez entendido el concepto de inflación, os lanzamos varias preguntas: ¿Sabéis cómo se calcula la inflación?, ¿Conocéis el concepto de inflación subyacente?, ¿Os atrevéis a pronosticar que pasará con la inflación en España en los próximos meses?, vamos a intentar aclarar todas estas dudas de forma clara y sencilla. ¡Vamos a ello!

¿Cómo se calcula la Inflación?

En España, para calcular la inflación se utiliza el índice IPC (Índice de Precios al Consumo). El IPC es un indicador económico que mide mes a mes el precio de una cesta de bienes y servicios que representa el consumo del hogar medio español.

Esta cesta de bienes y servicios tiene la siguiente composición:  

De forma muy resumida, mensualmente se recogen datos de precios de unos 1000 bienes y servicios que componen la cesta de consumo que acabamos de ver, y se va viendo la evolución del precio de esta cesta. Matemáticamente, se realiza una suma ponderada de todos los bienes y servicios que componen la cesta de consumo, se dividen por un valor IPC de referencia, y el cociente resultante es el IPC mensual. Si el IPC es creciente de forma prolongada en el tiempo, entramos en un entorno inflacionario.

Inflación subyacente

Seguramente, durante este año hayáis escuchado más de una vez el término “inflación subyacente”, pues bien, veamos qué es y por qué es tan importante.

La Inflación Subyacente se obtiene de calcular la inflación, pero eliminando los productos energéticos (luz, gas, petróleo…) y los alimentos no elaborados (frutas, verduras…) de la cesta de bienes y servicios. El excluir estos bienes y servicios se debe a que son componentes que fluctúan mucho y en muy poco tiempo debido a situaciones puntuales como conflictos diplomáticos, conflictos bélicos, desastres naturales, malas cosechas… Quitando estos elementos transitorios que perturban el corto plazo, la inflación subyacente nos deja una visión más clara de la inflación a medio plazo.

Así pues, si vemos una diferencia muy grande entre los valores de la inflación y la inflación subyacente, podemos decir que la inflación viene causada simplemente por el encarecimiento de productos energéticos o alimentos no elaborados. Esta suele ser una característica de los inicios de un periodo inflacionario, en los que suelen ser los productos energéticos los que primero se disparan de precio.

Por el contrario, si en un periodo inflacionario, la diferencia entre ambas se comprime, es una señal de que la inflación se ha extendido a todos los niveles de la economía. Es lo que se suele llamar “efecto de segunda ronda”, aprovecharemos el siguiente apartado para desarrollar este tema.

¿En qué punto se encuentra España y que expectativas se intuyen?

Como podemos ver en la siguiente gráfica, extraída del Instituto Nacional de Estadística (INE), en España estamos actualmente en una situación de elevada inflación (10,5) y también elevada inflación subyacente (6,5). Como se puede observar, ambas son muy elevadas, y en los últimos meses la inflación subyacente se va a acercando más a la inflación, por lo que estamos ante el anterior mencionado “efecto de segunda ronda”.

Vamos a explicar que es el efecto de segunda ronda con el siguiente ejemplo:

Supongamos que somos el CEO de una empresa que fabrica comida precocinada y la envía a domicilio. Debido a la guerra de Rusia y Ucrania, el precio del trigo se ha disparado, y comprar pasta para poder preparar ciertas recetas ahora es mucho más caro. Además, cuando nos disponemos a fabricar nuestra especialidad, los macarrones a la boloñesa con queso gratinado, resulta que el gas para encender los fogones industriales que tenemos también se ha encarecido debido a los conflictos diplomáticos con Argelia, y cuando encendemos los hornos para gratinar el queso vemos que el precio de la luz lleva más de un año en máximos históricos. Por último, cuando queremos enviar los pedidos a las casas o supermercados, el transportista nos pide más dinero que hace un año por el envío porque el precio de la gasolina roza los 2€ por litro.

Debido a la subida de precio de los componentes energéticos (Luz + Gas + Petróleo) y el componente alimentario no elaborado (el trigo), el coste de nuestro proceso de fabricación se ha encarecido un 35%. Por tanto, para poder mantener nuestro pequeño margen de beneficios, como CEO de la compañía debemos tomar la decisión de subir los precios de nuestro producto un 35%.

Pues bien, el anterior efecto a gran escala es lo que se conoce como el “efecto de segunda ronda”, esto es, el encarecimiento de la gran mayoría de componentes de la cesta de bienes y servicios del IPC arrastrados por la subida de precios de la energía y alimentación.

Este fenómeno, provocado por una inflación subyacente elevada, lo que indica es que la inflación no es algo transitorio y que está arraigada en todos los bienes y servicios de la sociedad, por lo que combatirla va a necesitar de un endurecimiento de las medidas económicas de los bancos centrales durante un largo periodo de tiempo. En otras palabras, la inflación ha venido para quedarse un largo tiempo con nosotros.

El Ingeniero de Wall Street.

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